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Era un dia normal como cualquier otro, me encontraba como siempre esperando noticias de el, para empezar a inaugurar el momento que estaba por pasar; el sonido del teléfono me hizo poner los pies en la tierra; al contestar escuche su voz que me atormentaba, esa misma voz que en miles de oportunidades me dejo sin aliento, y esta ves no fue la excepción me dijo:- ¿Qué haces?, empecé a temblar de inmediato y con ese susto que tenia en mi boca le dije.- Nada ¿porque?, aun no recuerdo porque salieron de mi esas palabras si tenia preparado el discurso que le iba a decir, en fin el de inmediato repuso ¿Vamos a vernos?, no se porque razón le dije que si y déjenme decirles que aun me arrepiento. Para ese entonces no sabia lo que me esperaba, fui al baño, y me prepare, jugué con el diseño que de seguro el disfrutaría, toque mi cuerpo unas mil veces buscando unos minutos de sensaciones, momentos despues pensaba en la reacción que debia tomar cuando lo tuviera en frente; ya habian pasado 1… 2... y 3 horas, habia llegado el momento del encuentro.
Lo vi, el con su cara de niño ilusionado y yo con mi cuerpo sin absorber nada de lo que pasaba, me consumía la desesperación porque sabia que ya no era una niña, estaba jugando a ser mujer aun no se ni como empezó todo esto solo se que el me besaba con furia, sentía mis labios calientes y yo lo acariciaba lentamente, le correspondí ese beso que me dejo sin aliento, estábamos en ese hotel de mala muerte; el ambiente era oscuro, el color de las paredes eran de un color intenso, de ese color de pasión Rojo, sus sabanas eran del mismo color, en la habitación estaban esos espejos locos llenos de historia, de fantasía y de ilusión te podias ver en todos los ángulos y en todos los tamaños antes imaginado, a un lado de la cama tenia el control para poner una música especial, al otro el termómetro para graduar el ambiente que en ese momento era de fuego y muy, muy arriba encima de una de las luces que nos alumbraba nuestro esplendor de amor; estaba un televisor donde vimos unas películas exquisitas y que de hecho no les diré de que se trataba porque ya ustedes deben de imaginárselo, cuando termino la primera película el me besó tan fuerte que rasgó mi mente en un lapso de tiempo, mi ropa cayó al piso en menos de dos segundos, primero tocaba mi cuerpo con insistencia, besaba mi cuello con emoción; me lanzo a un lado de esas sabanas rojas cubiertas de viejas pasiones abrió mi blusa con tanta fuerza que un botón salio volando al abismo, beso mi pecho y con sus dientes jugo un buen rato, me volteo toco mi espalda como nadie nunca, quito mi sostén y quede yo ahí con ese compás de gravedad; mi pantalón ya estaba en el piso al igual que su camisa ni cuenta me di de cómo paso todo eso, no se en que momento exactamente su ropa quite, me levante le quite el pantalón y jugué con su armadura y pues si ahí quedó mi silueta dibujada en el aire, él suspiró ¡DIOS MÍO, que hermosura!, lo hizo con tanta gracia que solté una carcajada, el se sentía el Rey del Mundo, de nuevo me lanzó a la cama con firmeza, me besó con demencia con tanta fogosidad que me hizo olvidar por un instante donde estaba yo en ese período de arrebato aunque he de mencionar que sus besos no me hacían ni cosquillas, pero eso si sus manos me encendían, el deseo que tenía hacía que burbujeara sin cesar, casi rompimos el colchón con esos movimientos bruscos que daba mi cuerpo, mi piel ya estaba reventada de la confusión de sentimientos, sus labios húmedos rozaron los centímetros debajo de mi ombligo, jugo un buen rato con la locura de líquidos que estaban debajo de mi vientre, yo emocionada y a punto de caer en shock lo atajé porque ya para ese entonces mi clítoris ya estaba entre sus dientes, al interrumpirlo un jalón me hizo caer casi muerta de dolor; pero aún asi yo soy una guerrera traviesa que no cae muerta con un solo golpe, continué porque jamas me iba a permitir a mi misma que su excitación se desvaneciera, agarré sus manos y la lleve a la cabecera de la cama lo amarré con tanta fuerza que mi delicadeza se quebrantó, su boca hacía movimientos de éxtasis y mi boca mojada hacía movimientos de dolor mezclados con un placer fingido, mi vientre palpitaba ligeramente, mis manos sudaban sin contener furia toda yo estaba ardiente pero al mismo tiempo hervía de dolor por aquel mordisco que me dejó sin sensación, en ese momento solo pensaba la manera de vengarme no era una aberración sexual pero me gustaba verlo llorar y pues así fue como vi su pene estaba despierto, así que lo mordí, lo jalé, lo chupé, quería desgarrarlo pero mi demonio solo jugaba con la maldad, lo besé y succioné con fuerza, solo quería arrancárselo de golpe y él solo quería que subiera de velocidad. Al verlo con tanta alteración me detuve, me levanté, busqué un pañuelo y lo vendé luego tomé mi ropa y me vestí rápidamente, él preguntaba que hacía y yo con toda la picardía que me caracteriza le respondí ya verás mi amor; fui a la nevera que estaba debajo del televisor, era algo pequeña pero habia bastantes frutas exóticas y una jarra con hielo y agua, tomé un hielo y lo puse en la punta de su pene; me coloque la camisa y la abotone en ese instante me di cuenta que no faltaba uno sino dos botones al terminar de vestirme y de ponerme mis sandalias lo vi brincar, queria escapar, era curioso como los saltos que daba reflejaban una vibración incontrolable en la cama, tomé una menta de mi bolso la puse en mi boca, mientras se deshacía, sentía el frío que ella dejaba con su sabor, me acerque, él se quedó tranquilo, tomé el hilo que minutos antes le habia puesto, lo agarré con la punta de mi lengua lo mordí junto a la menta, el estaba tan caliente que el hielo se le derritió, lo bese, baje mi boca tocando todo su cuerpo llegue al final y me imagine una golosina la mas sabrosa que pueda existir, lo hice solo para no dejar piedra sobre piedra, ya a punto de alcanzar su orgasmo me detuve, agarré mis cosas y me fui de ese lugar al que no quiero volver, donde vivi una loca aventura que me dejo con un mal sabor de boca, ese definitivamente fue el final de mi relación y desde entonces no supe mas de el, esa fue mi venganza la de un placer que jamas continuó y que jamas continuará, solo quiero que nunca olvide que por su culpa no se lo que es la inexplicable sensación que te da un buen momento de la excitación de cualquier mujer, quizas sea yo una de esas mujeres incompleta pero eso sí soy una de las que mas disfruta gozar del placer que le da el hombre.
...Vivan lo hombres que definitivamente nacieron para hacernos feliz entre tristezas…
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